El secreto de la longevidad del pueblo japonés

vejez orientalSegún estudios realizados en poblaciones de 25 países existe una relación directa entre la longevidad y una adecuada dieta alimenticia.
Para el doctor Yukio Yamori, patólogo japonés, una alimentación deficiente e inapropiada constituye una de las principales causas de la arteriosclerosis, diabetes, osteoporosis y hasta de la demencia
Yamori estuvo de paso por Lima invitado para brindar una serie de conferencias sobre sus increíbles descubrimientos. En esas oportunidades señaló que los índices de mortalidad son cada vez más altos en poblaciones donde el consumo de sal, grasas animales y alimentos falto de nutrientes se han convertido en cosa de todos los días. Los resultados de las investigaciones comprueban que si las personas disminuyeron a 6 gramos por día la cantidad de sal en sus comidas podrían vivir tres años más.
Un ejemplo de esto son los masai, tribu de origen africano que sólo consume 2.5 gramos de sal (la cifra más baja del mundo) y se ufanan de gozar de una longevidad saludable.
No hay que olvidar que el exceso de sal eleva la presión sanguínea que provoca en algunos casos infartos al corazón o hemorragias cerebrales. Incluso puede preparar el terreno para un cáncer al estómago.
A pesar de estas recomendaciones, no basta con bajar el consumo de sodio, sino que también deberíamos incluir en nuestra alimentación importantes nutrientes, tales como el potasio presente en los vegetales, el calcio y el magnesio, infaltable en los productos lácteos y proteínas que no contengan colesterol, como es el caso de la soya. Estos elementos ayudan a disminuir la presión arterial y a bajar la incidencia de infartos.
Precisamente, el país del sol naciente es uno de los impulsadores de este tipo de dieta. En Okinawa, una isla ubicada al suroeste de Japón habita una de las poblaciones más longevas y sanas que existe sobre la faz de la tierra. Y todo gracias a que incluyen en sus comidas la soya, algas marinas, arroz, pescado y muchos vegetales.
Soya protectora
De acuerdo a los más reconocidos expertos en nutrición, la soya es una de las proteínas más completas y beneficiosas para el organismo. Las investigaciones de Yamori así lo comprueban. En Guiyang, China principal productora de soya en ese país, se consume diariamente este alimento como si fueran hamburguesas al paso. Sin duda, un hábito que ha permitido que gran parte de su población casi no sufra de presión arterial elevada y de otros males.
Por otro lado se dice que la tendencia a desarrollar accidentes cerebro vasculares, infartos o cáncer varía según el sexo. Es decir, las mujeres estarían más protegidas que los hombres a padecer de estas enfermedades por la mayor cantidad de estrógenos. Sin embargo, a penas llega la menopausia, que es cuando estas hormonas disminuyen, el organismo femenino se vuelve más vulnerable.
En esos momentos es cuando se debe consumir un alimento como la soya, que contiene un componente llamado isoflavonas cuyo efecto es semejante al estrógeno, siendo un excelente reemplazo hormonal en las mujeres menopaúsicas. Además la soya protege contra el desarrollo de cáncer de mama, lo que no sucede con otras terapias hormonales a base de medicamentos sintéticos o de origen animal, que incluso podrían provocar bultitos o futuros tumores.
Las isoflavonas de la soya también cumplen un papel básico en el nivel de colesterol en la sangre. Los estudios del Dr. Yamori aseguran que la ingesta diaria de soya va a permitir bajar no sólo la presión arterial sino que también disminuirá el colesterol en un lapso de tres semanas.
La acción protectora de las isoflavonas está en el incremento del HDL (colesterol bueno), cuya función es recoger el colesterol malo acumulado en las arterias y llevarlo hacia el hígado donde será eliminado a través de las bilis, evitando así posibles problemas cardiovasculares. Un beneficio adicional, también previene la formación de osteoporosis gracias a su riqueza en calcio y magnesio.
Este alimento tradicional de Oriente se puede consumir de diversas formas, ya sea como leche de soya, miso, tofú, que es un gran sustituto de la carne. Para vivir saludablemente debe ingerirse por lo menos unos 18 miligramos de soya al día y si la persona padece de problemas coronarios, la ingesta debe ser superior a los 50 miligramos.

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