Diez reglas de oro para mantenerse joven

Una de las leyes inalterables de la vida es envejecer. Sin embargo, es difícil trazar una línea y todas las formas de dividir nuestras vidas son más o menos arbitrarias. Depende del cristal con que se mire. Shakespeare lo hizo a su modo con las siete edades del hombre. Los biólogos tienen sus propias divisiones: infancia, pubertad, plenitud de la vida y senilidad En el libro “Pasajes”, de la escritora Gail Sheeny, la vida se divide en décadas denominadas “Arrancando raíces”, “El reto de los 20”, “La trampa de los 30”, “La década límite”, etc. Ahora está de moda hablar de la “Crisis de los 40”. Se dice, incluso, que empezamos a envejecer desde que nacemos. Lo cierto es que durante la vida el organismo se va adaptando a diferentes etapas condicionadas a grandes rasgos por la regulación hormonal.

joven

El camino de la vida

Dejamos de crecer a la edad de 18 años, aproximadamente. De allí en adelante empieza una etapa pareja que se prolonga hasta los 35 sin mayores cambios. De los 35 a los 45, más o menos, empieza un ligero declive por cambios hormonales a los que el organismo se adapta a nuevas condiciones. Puede prolongarse hasta los 50 ó 60 años. A partir de la sexta década empieza nuevamente una línea fija de mantenimiento hormonal. Las hormonas ya no cambian pero se producen en menores cantidades y el organismo empieza a deteriorarse progresivamente.

Sin embargo hay que precisar que todos los organismos son distintos. Cuándo y cómo iremos atravesando las diferentes etapas de la vida depende de factores genéticos, de estilos de vida y el medio en el que vivimos. Está científica y estadísticamente demostrado que las personas que mantienen ciertas pautas de vida retardan notablemente el proceso de envejecimiento y la aparición de enfermedades. Las siguientes son las 10 reglas de oro para conservarnos mejor a pesar del tiempo:

Ejercicios

Es vital una rutina de ejercicios diarios para conservarnos en forma y fortalecer nuestro sistema cardiovascular. El ser humano no está diseñado para llevar una vida sedentaria. La mayor parte de los infartos corresponden a hombres que llevan una vida inactiva. Se recomienda hacer diariamente ejercicios como caminar, correr, nadar, o jugar tenis. Pero recuerde que no es conveniente una sobrecarga física. Los ejercicios son beneficiosos en tanto se mantienen dentro de las capacidades individuales.

Para comenzar una rutina de ejercicios usted puede salir a caminar una hora al menos, esto representara un esfuerzo, ya que es algo natural del ser humano. Sin embargo una caminata puede ayudarlo bastante a mejorar su estilo de vida.

Alimentación sana

La alimentación es el combustible del cuerpo, pero nuestro organismo trabaja mejor cuando se le suministra el tipo de alimento para el que está diseñado. Para satisfacer los requerimientos de proteínas recurra al pescado y pollo en lugar de las carnes reas. Trate de evitar las comidas muy condimentadas porque inflaman la mucosa del estómago y producen estreñimiento. Sustituya en sus alimentos las grasas de origen animal y aceites pesados (de palma, coco, mantequilla de cacao) por aceites ligeros que tienen la propiedad de reducir el colesterol (aceite de oliva, Boya, maíz). Coma más fibras (verduras, frutas, cereales, raíces) y menos azúcares y harinas refinadas. Lo ideal es que este régimen dietético se convierta en un estilo de vida desde jóvenes para no tener que reeducar a nuestro organismo en la tercera edad.

Control de la sal

El exceso de sodio a largo plazo puede inducir a hipertensión arterial, retención de líquido y problemas del corazón, sobre todo en aquellos con antecedentes familiares. Recuerde que a la sal que usted agrega a sus comidas hay que sumarle la que tiene el propio alimento. Cuando se habla de sal (cloruro de sodio) también se hace referencia al bicarbonato de sodio (galletas de soda) y glutamato de sodio (conservantes de productos enlatados)

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Agua

Se recomienda dos litros diarios para una persona sana. Es vital porque lleva nutrientes a todos los tejidos, ayuda a la digestión e hidrata las células, sobre todo de los tejidos colágenos de la piel. Lo ideal es el agua pura, pero también pueden considerarse los jugos frescos come parte de los dos litros recomendados. En la tercera edad es muy importante porque los tejidos se resecan a causa de trastornos en la absorción.

El agua además de mantenerlo hidratado puede recomponer la piel y ayudarlo con su digestión, para un buen funcionamiento de su organismo. Algo muy importante que hay que recordar es que la deficiencia de agua en el cuerpo de solo un 2% puede ocasionarle pérdida de la memoria temporalmente.

Protección solar

El responsable número uno del envejecimiento prematuro de la piel es el sol. La radiación solar acelera la aparición de arrugas y manchas sobre la piel. Las personas de piel blanca son las más vulnerables y especialmente ellas son las que deben utilizar bloqueador durante el día, tanto en el verano como en el invierno. Además, el uso de un humectante durante la noche ayuda a que la epidermis se mantenga en mejores condiciones.

Actitud mental positiva

Sentirnos bien con nosotros mismos, con lo que hacemos y somos, repercute favorablemente en nuestra salud. Hay que ver el lado positivo de la vida, tratar de gozar con las pequeñas cosas como la compañía de un amigo, una película o una buena lectura. No darle a las cosas más importancia de las que en realidad tienen puede ser una buena filosofía de vida para evitar el estrés y la depresión. Como se sabe, el estrés es uno de los factores de riesgo para sufrir un infarto y la depresión puede ser el origen de muchas enfermedades.

El sueño necesario

Importantísimo para verse y sentirse bien. Durante el sueño el organismo se repara y se acondiciona a sí mismo, produce hormonas y sintetiza sustancias necesarias para que durante la vigilia el organismo responda a las exigencias diarias. Por lo general una persona joven requiere ocho horas de sueño mientras que para una persona mayor son suficientes sólo seis; aunque no son reglas fijas y pueden variar de persona a persona. Nuestro rendimiento físico e intelectual decae por falta de sueño así como nuestra tolerancia al estrés. Es muy importante tener horas de trabajo, horas de descanso, y horas de sueño.

Adiós a los malos hábitos

Los más nefastos enemigos son el cigarrillo y el alcohol. Dos enemigos de nuestro organismo que nos envejece prematuramente en tanto dañan las funciones normales de nuestros órganos. Dentro de esta categoría recaen otros hábitos nocivos ya mencionados como la vida sedentaria y el exceso de grasas en la alimentación. Malos hábitos como éstos son los desencadenantes directos de cáncer e infarto.

Para que usted pueda mejorar en su salud notalmente debe evitar los malos hábitos alimenticios, no es malo comer una hamburguesa o comida rápida de vez en cuando, pero si usted lo convierte en una costumbre esto le traerá problemas físicos severos.

Uso de antioxidantes

Las teorías más aceptadas responsables del envejecimiento prematuro y la aparición de diversas enfermedades (cáncer, infarto, artritis) a la acción de los radicales libres que son sustancias tóxicas que se desprenden del metabolismo y van alterando la función celular. Las células pueden defenderse de ellos mediante el uso de antioxidantes. Los principales son las vitaminas C, E y betacaroteno, así como el selenio, magnesio y zinc. Ahora es posible conseguirlos todos juntos en complejos antioxidantes.

Control medico

Se recomienda un chequeo médico general a partir de los 45 años a fin de detectar ciertos cambios que podrían inducir a una enfermedad. En el caso de que usted tenga antecedentes familiares de infarto o diabetes, se recomienda realizare un examen a partir de los 30 ó 35 años para estudiar la curva de colesterol, la tolerancia a la glucosa y la hipertensión arterial.