Los alimentos que vienen

El avance en los estudios sobre genes dio como resultado una nueva era en la producción de alimentos. El aislamiento de un gen y su posterior clonación para la germinación como método de producción originó polémicas acerca de los beneficios o posibles riesgos del reemplazo del arado por probetas y tubos de ensayo.

Por el momento los alimentos transgénicos no llegaron a las góndolas de los supermercados. Aún la idea de la producción masiva por medio de la biotecnología se asemeja más a una ocurrencia digna de Julio Verne o si quiere de los autores de Futurama, la serie de dibujitos que ensaya cómo será el mundo dentro de mil años, más que a una realidad próxima.

Pero la biotecnología de alimentos se ocupa precisamente de esto, la especialidad está asociada con la producción de alimentos y su procesamiento. Aquellos alimentos a los que se les aplica la biotecnología se denomina transgénicos.

Hace 15 años los científicos lograron que un gen, previamente aislado en un laboratorio, fuese completamente funcional después de ser incorporado al genoma de una planta de tabaco. Nacía la primera planta transgénica y tras ella cerca de 30 millones de hectáreas plantadas con diferentes variedades de transgénicos.

El término en sí es bastante desconocido, quizá por la inmediata asociación de atribuir que cualquier intervención de laboratorio sobre los alimentos daría como resultados una variedad de comprimidos de distintas formas y colores con atribuciones de sabor y suficientemente nutritivas, al estilo de las odiosas viandas propias de la alimentación de los astronautas.

Pero no, los alimentos transgénicos no son una síntesis de sustancias naturales en un comprimido multicolor. La polémica sobre este desarrollo roza otras aristas. El desconcierto se origina entre los grupos ecologistas por un lado que denuncian la ambigua posición de los gobiernos frente a la utilización y comercialización de los transgénicos y por otro parte de la comunidad científica que argumenta como beneficio la posibilidad de reducir el porcentaje mundial de hambre o mala alimentación especialmente en los países más pobres.                


Se habla de la importancia de la utilización de la manipulación genética en las plantas, por ejemplo, para la creación de los bancos de semillas. Y hace un mes se lograron la clonación de cerdos y vacas, aunque por el momento no fueron utilizadas como cuotas dietarias.

La Organización Mundial de la Salud y la Organización para la Agricultura y la Alimentación aprobaron recientemente en Roma directivas internacionales para regular la producción, transformación, etiquetado y comercialización de alimentos biológicos. El objetivo es dar al consumidor la posibilidad de elegir, garantizando que los productos alimentarios responden correctamente a las normas de agricultura biológica.