Alergias alimentarias

Uno de los primeros órganos en reaccionar a las alergias son los intestinos, manifestandolas en forma de diarreas y dolores abdominales tras la ingestión de ciertos alimentos. En ocaciones, las alergias a los alimentos pueden ser inducidas por la introducción demasiado precoz de ciertos alimentos.
Ocho de cada cien niños menores de tres años tienen reacciones alérgicas a algún alimento; en dos de cada cien el alimento responsable es la leche de vaca. Afortunadamente, pocas de es­tas reacciones tienen importancia suficiente para causar daños irreparables. Sin embargo, las reacciones alérgicas intensas a los alimentos parecen ser cada vez más frecuen­tes, lo que no es de extrañar dado el creciente uso que se hace de los adi­tivos en las preparaciones alimenticias comerciales.
Los síntomas de la alergia alimentaria
Se conocen dos formas principales de manifestación de una alergia alimenta­ria: la reacción alérgica rápida y la reac­ción alérgica lenta. La primera se mani­fiesta de forma casi inmediata tras ingerir un alimento determinado. Los afectados por una alergia alimentaria rá­pida suelen presentar los síntomas típi­cos de cualquier reacción alérgica, que puede manifestarse en la piel (urticaria, picor en la boca) o en el intestino (do­lor abdominal, náuseas y vómitos). Las alergias alimentarias lentas son las que lesionan el intestino poco a poco y no se manifiestan como una urticaria, sino como una incapacidad para digerir y absorber los alimentos. La más caracte­rística de este tipo de alergias es la lla­mada intolerancia al gluten.
La intolerancia al gluten: los celíacos
Conocida también como celiaquía o enfermedad celíaca, es una afección mis incómoda que grave y cuyos síntomas van desde molestos problemas intestina les y retraso en el crecimiento corporal (por la dificultad para absorber y digerir los alimentos) hasta una casi total ausencia de síntomas. La enfermedad celiaca, o intolerancia al gluten, viene a ser como una alergia que en lugar de introducir ronchas en la piel o picor en la nariz y estornudos al llegar la primavera, manifiesta sus síntomas en el intestino: una alergia intestinal a una proteína, técnicamente conocida como gluten que se encuentra en el trigo, la avena, la cebada. el centeno y algún otro cereal, alimentos habituales en las dietas de todos los hogares (en todas las casas se suele comer pan. Y el pan de trigo tiene abundan­te gluten).
Los padres con hijos lactantes conocen bien el tema, porque los pediatras suelen recomendar papillas «sin gluten» para sus hijos durante los primeros meses de vida, precisamente para evitar que el lactante adquiera esta particular alergia cuando su intestino es­tá aun madurando. Hay niños que. a pe­sar de haber sido alimentados correcta­mente, presentan intolerancia al gluten y desarrollan la enfermedad mediante síntomas tales como heces pastosas fétidas como si los alimentos no hu­bieran sido digeridos y absorbidos adecuadamente, con frecuentes dolores abdominales, retraso del crecimiento, meteorismo (gases intestinales) y otros síntomas propios de la falta de absorción de las sustancias alimenticias: anemia por falta de absorción de hierro, bajo peso por mala absorción de las grasas, etc.
El diagnóstico de las alergias a los alimentos
Ciertos análisis de sangre permiten diagnosticar si el paciente es alérgico a la leche o al gluten. Otras alergias ali­mentarias se diagnostican simplemente probando: si le sientan mal las fresas, los frutos secos o los melocotones, por ejemplo  sirve como diagnóstico de que la persona es alérgica a ellos. Respecto a la celiaquía en concreto, junto al análisis de sangre, el método diagnóstico definitivo es el análisis microscó­pico de una pequeña biopsia de la mucosa intestinal.
El tratamiento de las alergias alimentarias
En las alergias alimentarias, es simple y efectivo: consiste en evi­tar los alimentos que produzcan reacciones alérgicas rápidas o los que contengan gluten, en el caso de la celiaquía. Una vez dichos alimentos dejan de ser ingeridos, el intestino se normaliza y puede funcionar de nuevo sin proble­mas; el enfermo con celiaquía mejora rápidamente, crece, en­gorda, y su anemia desaparece en cuanto se inicia una alimentación sin gluten. También existen me­dicamentos, los antihistamínicos, que son útiles, pero únicamente contra las alergias del tipo rápi­do. Se administran en forma de jarabe o pastillas.